Un nuevo Blog para un México nuevo

Vida cotidiana en Reynosa

Hoy inicio este blog con la idea de sumarme, desde Tamaulipas, al movimiento ciudadano que se está gestando en México para unirnos ante la complicada crisis social que estamos viviendo. Tengo miedo. Lo admito. Como lo tenemos muchos en este país por la situación actual, pero es un paso que estoy convencido que tenemos que dar para superar esto.

Este blog se llamará “Daño Colateral” porque los ciudadanos que vivimos en las zonas de la guerra contra el narcotráfico somos rehenes y damnificados del conflicto. En lo personal, apoyo la presencia del Ejército Mexicano en las calles, pero aun así somos un daño colateral por uno u otro lado.

Deseo que “Daño Colateral” sea un espacio valiente de denuncia, reflexión y lluvia de ideas para contribuir a ser una mejor ciudadanía. Dicen que en 2010, fiel a la tradición de cada 100 años, toca una nueva revolución. Yo espero que esta sea la Revolución Moral y Cívica de los Mexicanos.

Ya basta. Vamos en caída libre como país y cuando parece que hemos tocado fondo un nuevo hecho violento nos advierte que estamos cerca, pero que aun hay un tramo que recorrer para llegar al final.

Sabemos que estamos cerca del fondo cuando advertimos, con profunda tristeza, que nos hemos adaptado a nuestro entorno criminal.

Nací, crecí y vivo en Reynosa, Tamaulipas. Desde que tengo uso de razón, el narcotráfico está presente en mi ciudad y en la región, pero por muchos años fue una presencia fantasma. Sabíamos que existía y que operaba, pero podíamos hacer una vida cotidiana normal. Las noticias de grandes enfrentamientos en la vía pública eran muy esporádicas, si no es que inexistentes.

Los grandes capos de antaño en la región eran queridos. Gilberto García Mena, “El June”, era una especie de Robin Hood en la frontera chica de Tamaulipas.

Ningún crímen es bueno, pero nos damos cuenta de que el fondo está cerca cuando comenzamos a añorar el crímen del pasado. Cuando sentimos nostalgia por los tiempos en que el narco trabajaba sin afectar a quienes no se metieran con él.

Estamos mal, no cabe duda.

Hoy todo ha cambiado. El crímen organizado ha ido escalando sus niveles de violencia hasta llegar a un franco terrorismo.

Antes nos impresionabamos con el tiro de gracia, símbolo último de la deuda saldada pero, cuando eso dejó de ser suficiente, se comenzó a escalar en el mensaje. Llegaron las torturas, los mensajes en cartulina fosforescente y las ejecuciones masivas.

La sed de venganza cada vez exige más satisfactores y eso llevó a las mutilaciones, los decapitados, los destazados, los video-interrogatorios con ejecución incluida y hasta la extracción del corazón.

Aunque hay quienes se empeñan en negarlo, desde hace mucho tiempo que el crímen organizado practica el terrorismo. Sus muestras de violencia llevan intenciones mediáticas. Buscan influir en gobiernos y cuidadanos para mostrar que ellos son quienes tienen el poder.

Los asesinatos de Rodolfo Torre, de Edelmiro Cavazos y el coche bomba en las instalaciones de seguridad pública en Ciudad Victoria son claros mensajes de intimidación al gobierno, sin importar a qué partido pertenezcan.

Con cada línea de la violencia que se rebasa, nos obliga a la ciudadanía a adaptarnos. Somos lo que Charles Darwin describió hace casi 150 años en su teoría de la selección natural. Las especies que mejor se adaptan, tienen más opciones de sobrevivir ante sus depredadores.

En este nuevo México, hemos tenido que adaptarnos para sobrevivir a la violencia urbana y el terror creados por un crímen organizado que cada vez encuentra más nichos de negocio, pues ya no es sólo el trasiego de drogas o el narco menudeo, sino el tráfico de personas, el secuestro, la extorsión, los giros negros y hasta la invasión de predios.

El 17 de Febrero de 2009 será una fecha que nadie en Reynosa va a olvidar. En ese momento no lo sabíamos, pero nuestra vida iba a cambiar y nuestra capacidad de adaptación iba a ser puesta a prueba. Una batalla de alto poder entre bandas de sicarios y fuerzas federales se dio por varias horas en una de las zonas más transitadas de la ciudad.

Los medios de comunicación locales todavía cubrían ese tipo de noticias y el video de Miguel Turriza grabando su reportaje pecho a tierra desde el Puente Broncos en medio del combate dio la vuelta al mundo. Ha sido visto varios millones de veces en YouTube.

Unos meses después, los medios de comunicación guardaron silencio total ante este tipo de eventos. Unos por miedo, otros por complicidad, pero los duros enfrentamientos armados en las calles de Reynosa dejaron de aparecer en los diarios, y medios electrónicos de la localidad. En Reynosa no pasaba nada, decían las autoridades.

Y una vez más, Darwin tuvo razón. Los reynosenses se adaptaron al silencio de los medios y tuvieron que desarrollar un mecanismo de defensa para sobrevivir a la depredación. El reporteo ciudadano cobró fuerza a través de los blogs y las redes sociales.

En YouTube los ciudadanos comenzaban a subir videos de los enfrentamientos y en Twitter nació #ReynosaFollow, un movimiento ciudadano pionero en México donde los usuarios informaban lo que veían y escuchaban en la ciudad. Los medios nacionales comenzaron a darse cuenta, a través de las redes sociales, que en Tamaulipas sí estaba sucediendo algo muy grave. Las voces desesperadas de Reynosa, por fin, volvían a ser escuchadas. Se rompió el cerco de silencio.

La adaptación a la nueva vida en Reynosa es un proceso que está siempre en curso. Seguimos buscando y encontrando nuevas formas de poder vivir nuestra ciudad quienes seguimos viviendo aquí, pues ya muchos habitantes comenzaron un éxodo hacia lugares más pacíficos en el lado americano de la frontera.

La violencia se ha vuelto un acompañante cotidiano en nuestras vidas. Organizamos nuestra agenda tratando de realizar la mayor cantidad de pendientes en los horarios en que no recordamos que se den enfrentamientos. Planeamos nuestros trayectos por vías de la ciudad que no representen escenarios recurrentes de conflicto desde aquella vez en que un amigo o familiar quedó atrapado entre el fuego cruzado o fue despojado con violencia de su vehículo para ser usado como barricada en una batalla.

Nos divertimos ya de otras maneras. Desde hace unos años aprendimos a evadir los antros y bares cuando comenzaron las golpizas brutales, los disparos al aire o cuando reconocimos que el calvo que bailaba en la pista era el mismo rostro de un “most wanted” en un cartel del FBI. Bailábamos al lado de un gran capo del Cártel del Golfo.

Hemos abrazado la austeridad con un cariño inédito. Quienes pueden comprar una Tahoe prefieren un vehículo más sencillo. El instinto de supervivencia le ha ganado al lujo. Las historias innumerables de SUVs robadas con lujo de violencia por el crímen organizado para nutrir sus convoys ha generado que los avisos de ocasión de los diarios locales se saturen de las camionetas típicas que gustan los mafiosos. Ya nadie quiere comprar Tahoes y, los que las tienen, las quieren vender. Y lo mismo con las Avalanche, las Denali y hasta las Suburban.

Y así se podrían enumerar muchos cambios que los ciudadanos de Reynosa han tenido que adecuar para sobrevivir.

Y no solo es Reynosa. En Monterrey, por ejemplo, han comenzado a sufrir con mucha intensidad los problemas que en Reynosa tenemos un buen tiempo sufriendo. Y ellos también comenzarán su adaptación para ser mejores que sus depredadores. Y lo mismo en Sonora, y en Chihuahua, y en Durango, y en Tepic, y en Cuernavaca y en todos los lugares de México en que el crímen organizado ha aterrorizado a la ciudadanía

Hay un nuevo México. Somos ya ciudadanos que hemos tenido que adaptarnos a una cantidad de cambios y situaciones tal, que ya somos mutantes. De esta evolución social surgirá una nueva y mejorada especie de ciudadano mexicano.

Hoy entendemos las grandes consecuencias de aquellos pequeños actos de corrupción que cometíamos justificándolo como picardía mexicana. El meterte en la fila de las tortillas, el darle al tránsito los 20 pesos “pal chesco”, ha degenerado en la situación actual.

Es un gran problema el que vive este nuevo México, pero también es una gran oportunidad como nación. De esto saldremos muy mejorados, más unidos y más fuertes.

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