Sistema Penitenciario: Resorts de 5 estrellas

Paraísos criminales

Carlos Loret de Mola no lo podía creer. La llamada que tomaba al aire en su noticiero “Primero Noticias” provenía del interior del penal de máxima seguridad de “La Palma.” Quien había marcado era Osiel Cárdenas.

El capo llamó con la intención de acusar a José Luis Santiago Vasconcelos, entonces a cargo de la SIEDO y que murió en el mismo accidente aéreo con Juan Camilo Mouriño, de haberlo chantajeado para incriminar al entonces gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, así como de proteger al “Chapo” Guzman.

Aquella mañana del 8 de octubre de 2005, en televisión nacional, quedó confirmada la anarquía (por si alguien tenía alguna duda) que reina en los centros penitenciarios de México, aun en los que se dicen de máxima seguridad.

La llamada también confirmaba lo que los rumores ya habían hecho del conocimiento público en Tamaulipas: Osiel seguía dirigiendo su cártel por teléfono desde “La Palma.”

Y no sólo eso, sino que Osiel dirigía el penal, tejía alianzas con los Arellano Félix y con el “Mochaorejas” y ordenaba asesinatos.
La llamada vino apenas cuatro años después de que otra enorme mancha ensuciaba el sistema penitenciario mexicano. En 2001, Joaquín Guzmán, “El Chapo,” se fugó del penal de máxima seguridad de “Puente Grande” en un carrito de lavandería para convertirse en el capo más importante dentro del crímen organizado del país.

Esto deja claro que las organizaciones criminales controlan el sistema penitenciario mexicano donde, basados en la política de “plata o plomo” hacen y deshacen a placer.

Penales: Oficinas de recursos humanos para los cárteles

Apenas este 10 de septiembre por la madrugada, 85 reos se fugaron del Centro de Ejecución de Sanciones (Cedes) de Reynosa, Tamaulipas. De los 85 fugados, 66 eran del fuero federal, es decir, que cometieron delitos relacionados con delincuencia organizada.

El modus operandi ha sido el mismo que en otras fugas masivas. Un convoy de camionetas llega al penal donde, con la ayuda de los mismos custodios, liberan reos asociados a su grupo delictivo para nutrir de sicarios y operadores a su cartel.

Con esta fuga, suman ya 201 presos que han logrado evadirse de los penales en lo que va del año, tan solo en el estado de Tamaulipas.
La crisis en los penales tamaulipecos llega a tal grado que varios directores de los reclusorios en las distintas ciudades comen, duermen y viven dentro del mismo penal por temor a salir y ser ejecutados.

El 7 de Agosto pasado fue ejecutado Amado González Escalante, director estatal de los penales en Tamaulipas. El hecho ocurrió un día después de que 14 internos fueran asesinados en el penal de Matamoros.

Y es que los mismos carteles ajustan sus cuentas dentro de los penales. El ejemplo más reciente es el de José Luis Carrizales Coronado, “El Tubi,” quien presuntamente estaba relacionado al cartel del Chapo Guzmán. “El Tubi” había peleado en Monterrey contra “Los Zetas” hasta que fue detenido en 2005 y desde entonces, había estado en litigio por su libertad. El 30 de Agosto pasado, un juez lo absolvió pero, inexplicablemente, fue trasladado del penal de “Puente Grande” al de Nuevo Laredo para afinar su liberación. Lo mandaron a la “boca del lobo”, la plaza más importante de “Los Zetas,” con quienes “El Tubi” tenía tantas cuentas pendientes. Apenas a unas horas de ingresar al penal, “El Tubi” fue asesinado a puñaladas en el baño del reclusorio.

La sospecha es obvia: algún funcionario habría puesto al “Tubi” en Nuevo Laredo para que fuera asesinado, y evitar que saliera en libertad.

Aunque en Tamaulipas la situación penitenciaria es crítica, no es exclusiva de esta entidad. En otros estados, la situación no es mejor.
Habría que recordar el caso más flagrante de todos: el del penal de Gómez Palacio, Durango. Ahí, los reos eran dejados salir por las noches a perpetrar ajustes de cuentas para las organizaciones criminales.

Un video donde una banda rival interroga a un policía y luego lo ejecuta, terminó por destapar la cloaca. El policía confesó que los reos salieron del penal con armas de los custodios y en autos oficiales a realizar la matanza de 19 personas en la quinta Italia Inn el 18 de julio pasado.

Otro caso muy ilustrativo es el del penal de Cieneguillas, Zacatecas, donde el 16 de Mayo de 2009 un convoy del crímen organizado ingresó al reclusorio y liberó a 53 reos con la complicidad también de los custodios. Una serie de videos de las cámaras de seguridad detalló el nivel de cinismo y flagrancia en la evasión.

De ejemplos sobre la farsa penitenciaria en México, se podrían llenar hojas y hojas. Sin embargo, el sistema de reclusorios le cuesta al país más de 12 mil millones de pesos al año, que representa una tercera parte del presupuesto asignado a la seguridad pública.

Criminales se burlan del castigo del Estado Mexicano

Lo que ocurre en los penales, lejos de funcionar como un mecanismo de readaptación social, en realidad alienta al delito.
Un pilar fundamental del estado de derecho es el miedo al castigo. El temor a pasar tiempo tras las rejas es el principal elemento para desincentivar la comisión del delito. Si el castigo no impone lo suficiente a quien planea un ilícito, entonces se rompe todo el orden del estado de derecho y reina la anarquía.

Los reclusorios ya no imponen miedo a quienes forman parte del crímen organizado. Saben que aun recluidos en el penal, pueden gozar de privilegios, pueden seguir operando y, por supuesto, saben que existe la posibilidad de ser liberados por sus compañeros en el exterior para reincorporarse a la criminalidad.

El presidente Felipe Calderón decidió salir a librar una guerra contra el narcotráfico en medio de un estado de derecho frágil, con las instituciones infiltradas y hasta tomadas por el crímen organizado.

El Ejército y la Marina libran una batalla contra todo y contra todos, en una guerra de guerrillas urbanas, no convencional, en que el enemigo se mimetiza en la sociedad civil.

Y lo hacen sabiendo que las instituciones no funcionan para hacer pagar ante la justicia a los delincuentes que enfrentan. Por eso existe la política no oficial en las fuerzas armadas de sólo entregar cadáveres en sus combates, por eso ni Arturo Beltrán Leyva, ni Nacho Coronel vivieron para contarla.

Pero así, la guerra contra el narcotráfico parece eterna. El Ejército puede liquidar 32 miembros de “Los Zetas,” y a los pocos días 85 miembros de la delincuencia organizada son liberados de un penal apenas a unos kilómetros de distancia.

Un penal en ultramar.

Es necesario fortalecer las instituciones del Estado para que la guerra contra el narcotráfico sea efectiva. Y el sistema penitenciario es fundamental.

Ojala el presidente Felipe Calderón se animara a dar un paso extremo en el tema y construir un penal de máxima seguridad en ultramar. En alguna isla en el Pacífico a cientos de kilómetros de la costa para recluir ahí a los delincuentes acusados de delincuencia organizada y narcotráfico.

Así funcionan las Islas Marías, un archipiélago en el Pacífico a poco más de 100 kilómetros de la costa de Nayarit, que desde 1905 funciona como una colonia penitenciaria mexicana.

Al principio fue ideada para enviar ahí a los criminales más peligrosos, pero luego se convirtió en una cárcel de puertas abiertas para reos de baja peligrosidad, a quienes se les permite cumplir sus condenas viviendo con sus familias.

Se requiere retomar el concepto original de las Islas Marías, pero en un nivel mucho más estricto, en islas más lejanas, como puede ser el archipiélago de Revillagigedo, posesión mexicana, que está a casi 1000 kilómetros de la costa de Colima.

La mayor isla del archipiélago es la Isla Socorro (18°48′0″N 110°59′0″O / 18.8, -110.98333). con una extensión de 132 kilómetros cuadrados y manantiales de agua dulce. Ya hay una base naval de la Armada de México ahí asentada con capacidad para albergar 235 personas. Hay también un helipuerto y una pista de aterrizaje con extensión de 1.24 kilómetros, suficiente para hacer despegar a un avión Hércules con 70 toneladas de carga.

Construir un penal en la Isla Socorro requiere mucha más infraestructura y trabajo que eso, pero las retribuciones serían amplias.
Por ejemplo, al no haber señal de telefonía celular se impediría a los delincuentes mantener contacto con sus organizaciones criminales y mucho menos llamar a los noticieros nacionales como lo hacía Osiel Cárdenas.

También se impide que esos mismos delincuentes sean liberados por sus cárteles para volver a nutrir sus células de sicarios y operadores y, mucho menos, salir a asesinar gente por las noches como lo hacían los reos de Gómez Palacio.

Las aguas que rodean la isla son, desde ahora, patrulladas por la Marina que ha sido uno de los combatientes más recios y efectivos en la guerra contra el narcotráfico, quienes además estarían a cargo de revisar las mercancías que se trasladen al penal e impedir que ingresen armas, lujos o teléfonos satelitales.

Habilitar un penal de gran capacidad para delincuentes relacionados con el narcotráfico, ahí o en cualquier otra isla alejada del territorio principal mexicano, sería un gran avance para definir un castigo verdadero y eficiente a los delincuentes del crímen organizado.

Como dijera recientemente un empresario tamaulipeco:

“A medidas extremas, soluciones extremas, y México en este momento no está para tibiezas.”

2 comentarios to “Sistema Penitenciario: Resorts de 5 estrellas”

  1. chingao!! sobran eloguios y faltan palabras…esa idea de las revillagigedo y socorro es EXCELENTE!!!!!!!!, y si me disculpas reynowarrior, me la voy a llevar a otros foros…jejeje
    De verdad seria una excelente solucion, y te cito otro refran alusivo “mas vale una que duela y no mil que raspen”…
    Dos mil millones de pesos no te parece que hubieran sido suficientes para al menos comenzar la construccion??
    …..Pues se lo gastaron en una parrandita bicentenaria…que barbaridad..
    CRUDON DE EGOS Y VANIDAD!! ta bueno..felicidades otra vez.

    DE UN CIUDADANO PREOCUPADO A OTRO….

    • jajaja adelante. Para eso son los articulos, para que puedan aportar algo. Así que si llegan a otros foros, más que excelente.
      Tambien creo que con esa lana se habría ayudado bastante a construir un penal asi. Ojala el gobierno se anime a hacer un proyecto de este tipo.

      Saludos!

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