¿Festejar el Bicentenario?

El Grito de 2010

Las fiestas del Bicentenario para conmemorar el inicio de la guerra de independencia llegan en un momento muy difícil en el ánimo nacional. El país está inmerso en un clima de violencia por las luchas del crimen organizado que ha regado de terror el territorio mexicano. Matanzas, explosivos y disparos le han robado a muchos las ganas de celebrar estas fiestas. Consideran que no hay razones para hacerlo.

Quienes se oponen a la guerra contra el narcotráfico consideran que sumarse al festejo es seguirle el juego a Felipe Calderón, pero nada más alejado a la realidad. Esta no es la fiesta de Felipe Calderón. Gobernantes van y vienen, llegarán y también se irán, pero es el país, el concepto de nación y el orgullo lo que se queda. Es México lo que prevalece.

Festejar los 200 años del Grito de Dolores es honrar a los hombres que entregaron su vida por un ideal, que lo sacrificaron todo por fundar una nación.

A quienes se apegaron irreductiblemente a sus principios

Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero fueron los dos primeros Presidentes que tuvo esta República. Combatientes de la Guerra de Independencia a quienes nadie les contó nada. Conocieron el aroma de la pólvora, la tibieza de la sangre, el filo de la espada, el sudor de la selva.

Cuando el movimiento insurgente fue debilitado, Guadalupe Victoria se negó al indulto y pasó a la clandestinidad en la selva veracruzana. A pesar de padecer epilepsia se mantuvo 2 años y medio, sin solicitar jamás el perdón y manteniendo siempre su insurgencia.

Vicente Guerrero con un ejército minúsculo se mantuvo combatiendo en la sierra del estado que hoy porta su apellido sin poder ser derrotado. Uno de los documentos más hermosos de la Guerra de Independencia es la carta que Vicente Guerrero escribe a Iturbide el 20 de Enero de 1821. Algunos fragmentos:

Sepa usted distinguir y no confunda. Defienda sus verdaderos derechos y esto le labrará la corona más grande; entienda usted: yo no soy el que quiero dictar leyes ni pretendo ser tirano de mis semejantes; decídase usted por los verdaderos intereses de la Nación, y entonces tendrá la satisfacción de verme militar a sus órdenes y conocerá un hombre desprendido de la ambición e intereses, que sólo aspira a sustraerse de la opresión y no a elevarse sobre la ruina de sus compatriotas.

Compare usted que nada me sería más degradante como el confesarme delincuente y admitir el perdón que ofrece el Gobierno contra quien he de ser contrario hasta el último aliento de mi vida; mas no me desdeñaré de ser subalterno de usted en los términos que digo; asegurándole que no soy menos generoso y que con el mayor Placer entregaría en sus manos el bastón con que la Nación me ha condecorado.

…nuestra única divisa es libertad, independencia o muerte.

Festejamos el Bicentenario porque estos hombres visualizaron una nación y convirtieron su lucha en una realidad.

A quienes imaginaron una gran Nación y no vivieron para ver el fruto de su lucha

En 1813, José María Morelos y Pavón se batía en una complicada campaña de guerra contra el ejército español y en Noviembre decide poner en papel sus ideales, sus visiones, su concepto de la nación por la cual luchaba. Escribió los “Sentimientos de la Nación,” sin duda, el documento fundacional del país en el que hoy vivimos.

En su hermoso documento, Morelos perfila una nación en la cual “la Soberanía dimana inmediatamente del Pueblo.” Visualiza un país con un equilibrio de poderes dotándolo de Legislativo, Ejecutivo y Judicial, sistema que hoy nos rige.

El documento alcanza su punto de máximo esplendor al decretar “Que la esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales, y sólo distinguirá a un americano de otro el vicio y la virtud.”

José María Morelos es el primer insurgente que perfila una idea de nación, un concepto de República libre y soberana. No vivió para ver cumplido su sueño. Murió fusilado 6 años antes de lograr la Independencia.

Después de leer el nivel de pensamiento de hombres como estos, ¿aun hay quién se cuestione si hay que festejar el Bicentenario? ¿No merecen acaso, hombres como estos, que se celebre su lucha a 200 años de su inicio?

A quienes dejaron la comodidad para salir a luchar por lo que creían justo

Festejamos el Bicentenario porque hay mujeres como Leona Vicario o Josefa Ortíz de Domínguez que no necesitaban nada. Tenían una posición económica privilegiada, pero no podían soportar el tener que esperar sentadas a que la vida de injusticia siguiera pasando ante sus ojos. Salieron a luchar.

Josefa Ortíz de Domínguez participó en la conspiración que dio pie al Grito de Dolores. Fue descubierta, pero logró avisar al resto de los conspiradores que adelantaron el inicio del movimiento. Jamás delató a ninguno de ellos.

Por su parte, Leona Vicario financió la lucha independentista con su fortuna y al ser descubierta fue encarcelada, pero logró escapar para unirse a la campaña de Morelos y luego pasar a la clandestinidad en las serranías del estado de México, donde tuvo a su primera hija. Con sus propios ojos, vio con profundo orgullo la entrada triunfal del Ejército Trigarante comandado por Iturbide y Guerrero al triunfo de la Independencia.

Festejamos porque hoy somos una nación gracias a gente como ellos.

A quienes se inspiran en ellos para revolucionar este país

Cierto, no vivimos el mejor momento como país. No es el momento más optimista. Muchos pensamos que la situación en México se seguirá complicando. Pero lo mismo pensaban los ciudadanos de Cuautla en 1812 cuando fueron sitiados por el ejército español y tuvieron que resistir 72 días de hambre y sed hasta que José María Morelos logró romper el sitio.

O lo mismo pensaban los habitantes de Guanajuato cuando en 1810 la ciudad fue arrasada por el movimiento insurgente dirigido por Miguel Hidalgo e Ignacio Allende.

Ningún pueblo puede aspirar a ser mejor, a tener una revolución, sin empeñar en ello grandes sacrificios. No se puede tener resultados diferentes, haciendo siempre lo mismo.

Quizas por eso la serie Gritos de Muerte y Libertad, producida por Televisa, fue un fenómeno en días recientes. La serie histórica ha alcanzado consistentemente ratings por encima de los 20 puntos, llegando hasta 28.5.

Los personajes que en cada capítulo la serie presentaba se convertían de inmediato en “trending topic” en Twitter, evidenciando que estaban entre los temas de los que más se platicaba en la red social. Palabras como Leona Vicario, la Corregidora, Vicente Guerrero o Morelos alcanzaron los lideratos de menciones en Twitter, donde la emoción se desbordaba y algunos twiteros admitían haber derramado lagrimas al ver fusilados a sus héroes que dejaban de ser una simple estampita de papelería para ser hombres de carne y hueso, depositarios del bien y el mal.

¿Qué nos dice este fenómeno televisivo del momento en que vivimos? Nos dice que hay una generación hambrienta de cambios, ansiosa de una revolución de principios y valores. Quienes vieron la serie y vibraron hasta las lágrimas lanzaron su propio grito de muerte y libertad, tal como lo hicieron los hombres y mujeres hace 200 años.

Eso es lo que festejamos. Los honramos a todos ellos, por sus sacrificios e ideales, porque nos dieron una nación y celebramos, con ello, la gran oportunidad histórica que el momento actual del país nos presenta.

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